Durante mucho tiempo nos acostumbramos a que las estructuras religiosas nos dieran certeza y nos vendieran esperanzas sobre nuestro porvenir, no solo aquí en la tierra, sino también, más allá de esta existencia. El cumplimiento de sueños personales, ausencia de angustia y sufrimiento están han sido las constantes de la gran narrativa pesudo religiosa contemporánea; al punto que nos hicieron creer que el seguimiento de Cristo era equiparable a la satisfacción de nuestras
necesidades psicológicas de
certezas y seguridades.
Curiosamente esta no es la vivencia de los hombres y mujeres que encontramos en las Sagradas Escrituras. Todas estas personas vivieron entornos de incertidumbre, angustia, desorientación existencia y ausencia de sentido.
El salmo 119:105 cita textualmente:
"Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino." Como se puede observar en la imagen de la derecha la lámpara a la
que hace referencia el texto es una pequeña vasija de barro que
contienen aceite y una mecha que era utilizada para caminar en la oscuridad.
La expresión "es a mis pies" se refiere a que este pequeño utensilio
servía para iluminar el paso a paso del caminante por la noche
"para que su pie no tropiece".
La Palabra del Señor no erradicará todas nuestras tinieblas e incertidumbres, ni mucho menos desterrara nuestros humanos temores a lo incierto; pero lo que sí hará es ponernos en camino dentro de las mismas tinieblas, un paso a la vez, confiados que su luz hará que cada paso que demos sea seguro, siempre y cuando esta LUZ-Palabra esté delante nuestro.
La pandemia nos está haciendo recorrer un camino en la incertidumbre de la noche y debemos aceptar el hecho de que esta es nuestra realidad, sin buscar salidas psicológicas falsas y certezas de ocasión vendidas por los profetas que anuncia paz cuando no lo hay como lo recuerda el profeta Jeremías 6:14:
Y curan a la ligera el quebranto de mi pueblo, diciendo: «Paz, paz», pero no hay paz.
Hoy nuestra principal virtud es la esperanza la cual es descrita como: " La espera de algo que no se ve pero que ha sido prometido”. (VIDAL. Samuel. ESCUAIN. Santiago. Nuevo Diccionario Bíblico Ilustrado. Editorial CLIE. 2013. Página 330. Esta esperanza nos lanza a caminar en la oscuridad, teniendo siempre presente la complejidad y el temor de los hechos que enfrentamos; pero sin nunca olvidar que cada pasa que damos tiene como precursora la Luz de la Palabra que nos hace hacer camino al andar, un día a la vez, sabiendo que su brillo nos lleva irremediablemente a contemplar la Luz de un Nuevo Amanecer.
sábado, 11 de julio de 2020
Reflexión sobre el Salmo 119:105
Comunidad Cristiana Sola Gracia
Pastor: Lic. Jeffry Campos Monge
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