miércoles, 15 de julio de 2020

La satanización del mundo como estrategia política

La satanización del mundo como estrategia política

Lic. Jeffry Campos Monge

Pastor Luterano

Hemos sido testigos de la explosión de

 teorías conspiratorias que se ha 

desarrollado alrededor de la pandemia. 

La lógica que subsiste detrás de este tipo 

de expresiones es un mal sano interés 

político, que, utilizando el miedo y la 

ignorancia, desean movilizar la incertidumbre,

el desencanto social y la ignorancia hacia una 

no confesa filiación partidaria.

El tejido de este tipo de “razonamientos” es una conjugación de conflictos sociales reales que pueden presentarse de forma aislada o vinculadas de alguna forma, con otros hechos que solamente por medio del tejido del miedo podrían esta unidas en el espacio de lo concreto.

Tejer hechos sociales (muchos de ellos de muy difícil vinculación directa) es solo posible desde el pensamiento mágico, que pretende vislumbrar un nimbo de horro cuasi metafísica, que pretende irrumpir en nuestra realidad para implantar una especie de nuevo orden y extirpar de nuestras conciencias los valores fundamentales de la sociedad para abrir paso al reino de las tinieblas. Todos aquellos males, que son fruto de nuestra responsabilidad histórica ahora adquieres un extraordinario tono diabólico; el adversario político deja de ser el que piensa distinto, para ser erigido como la encarnación de las peores aberraciones morales.

Mientras tanto, estos grupos de “iluminados” y “despiertos” llegan cubiertos de esa aureola mesiánica a proponérsenos como sujetos cuya lucidez intelectual y espiritual los convierte en los garantes de una supra verdad que busca imponerse, no solamente en el ámbito nacional, sino en las esferas planetarias y cósmicas.

El vergonzoso espectáculo que estamos observando solo ha dejado al descubierto el poco talante intelectual, la falta de ética y el oportunismo político de muchas personas para sacar réditos electorales mediante la confusión y la desinformación. Una cosa es que como ciudadanos podamos discrepar sobre temas específicos que nos afectan como sociedad y otras es el convertir la mente en un hervidero malsano de intereses y supersticiones, para posteriormente salir a venderlo como conocimiento lucido y consciente.

 

 

Por último, es necesario recordar que este tipo de pensamiento parte de una concepción dualista que fragmenta la realidad en opuestos irreconciliables (bien y mal) y que también está sustentado por cierto componente gnóstico; ya que unos poco pretender ser los salvadores del mundo mediante el acceso directo a una verdad destinada a unos pocos.

Solamente desde la formación de la conciencia y del dialogo, es que la práctica política y la acción social pueden tener el carácter trasformador que deseamos. En estos tiempos en que enfrentamos esta crisis sanitaria necesitamos madurez y serenidad para afrontar el día a día y estas formas infantiloides de acercarnos a la realidad nos deben hacer recordar al apóstol Pablo cuando decía: “Que nadie os arrebate el premio por ruines prácticas y el culto de los ángeles, obsesionado por lo que vio, vanamente hinchado por su mente carnal” (Col. 2, 18) 

La imagen corresponde a la Película  La Villa del año 2004escrita y dirigida por M. Night Shyamalan. 

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