La
satanización del mundo como estrategia política
Lic.
Jeffry Campos Monge
Pastor Luterano
Hemos sido testigos de la explosión de
teorías conspiratorias que se ha
desarrollado alrededor de la pandemia.
La lógica que subsiste detrás de este tipo
de expresiones es un mal sano interés
político, que, utilizando el miedo y la
ignorancia, desean movilizar la incertidumbre,
el desencanto social y la ignorancia hacia una
no confesa
filiación partidaria.
El tejido de este tipo de
“razonamientos” es una conjugación de conflictos sociales reales que pueden
presentarse de forma aislada o vinculadas de alguna forma, con otros hechos que
solamente por medio del tejido del miedo podrían esta unidas en el espacio de
lo concreto.
Tejer hechos sociales (muchos de ellos
de muy difícil vinculación directa) es solo posible desde el pensamiento
mágico, que pretende vislumbrar un nimbo de horro cuasi metafísica, que
pretende irrumpir en nuestra realidad para implantar una especie de nuevo orden
y extirpar de nuestras conciencias los valores fundamentales de la sociedad
para abrir paso al reino de las tinieblas. Todos aquellos males, que son fruto
de nuestra responsabilidad histórica ahora adquieres un extraordinario tono
diabólico; el adversario político deja de ser el que piensa distinto, para ser
erigido como la encarnación de las peores aberraciones morales.
Mientras tanto, estos grupos de
“iluminados” y “despiertos” llegan cubiertos de esa aureola mesiánica a
proponérsenos como sujetos cuya lucidez intelectual y espiritual los convierte
en los garantes de una supra verdad que busca imponerse, no solamente en el
ámbito nacional, sino en las esferas planetarias y cósmicas.
El vergonzoso espectáculo que estamos
observando solo ha dejado al descubierto el poco talante intelectual, la falta
de ética y el oportunismo político de muchas personas para sacar réditos
electorales mediante la confusión y la desinformación. Una cosa es que como
ciudadanos podamos discrepar sobre temas específicos que nos afectan como
sociedad y otras es el convertir la mente en un hervidero malsano de intereses
y supersticiones, para posteriormente salir a venderlo como conocimiento lucido
y consciente.
Por último, es necesario recordar que
este tipo de pensamiento parte de una concepción dualista que fragmenta la
realidad en opuestos irreconciliables (bien y mal) y que también está
sustentado por cierto componente gnóstico; ya que unos poco pretender ser los
salvadores del mundo mediante el acceso directo a una verdad destinada a unos
pocos.

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